News Noviembre – Las lagartijas no se hacen preguntas · Leonard Mlodinow

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Sillón_lectura_noviembre es

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Este es un libro de título provocador y de lectura tipo patatas fritas: es difícil de dejar de leer. Plantea que una de las grandes herramientas del ser humano es la pregunta, una herramienta al alcance de todos, pero mucho menos utilizada de lo que suponemos.

Se dice que el mundo evoluciona porque siempre hay alguien dispuesto a hacerse las preguntas más obvias. Pues en este libro el autor documenta y describe situaciones en las que el ser humano ha conseguido grandes hitos en muchísimos aspectos que afectan a la riqueza, a la salud, al bienestar, entre otros, partiendo de preguntas obvias.

Una pregunta provocadora, en el linde de la ingenuidad, y lanzada en un entorno adecuado, puede cambiar muchas cosas y provocar una innovación inesperada en cualquiera de los campos de la vida cotidiana, científica o empresarial. Por ello, el genetista evolutivo Mark Thomas comenta que, a la hora de generar nuevas ideas, “no se trata de lo listo que uno sea, sino de lo bien conectado que esté”. La interconexión, y el cuestionamiento mutuo que comporta, es un mecanismo clave y uno de los grandes dones de la revolución neolítica.

Pero debemos ser conscientes de que las respuestas innovadoras suelen llegar en varias zancadas, no podemos desesperar por no tener la respuesta inmediata. El camino de la evolución humana se basa en lo que otros antes descubrieron y/o crearon. Isaac Newton dijo en su momento: “Si he visto más lejos ha sido por alzarme sobre los hombros de gigantes”. Por ello hemos de pensar en el desarrollo de cualquier ciencia como en una serie de descubrimientos, de intentos de avances, donde “cada pionero innovador acaba en más callejones sin salida que en gloriosos bulevares”. De ahí que, para avanzar y generar innovación, siempre es mejor una buena pregunta que cien afirmaciones.

Por último, añadir que las preguntas cuestionan creencias y debemos estar preparados para desaprender lo que sabemos e incorporar nuevos paradigmas. Por muy seguros que estemos de que lo que hoy sabemos es lo cierto, todo indica que en algún momento este paradigma será sustituido por otro. Y si no, toma como ejemplo las distintas creencias que a lo largo del tiempo han tenido diversas civilizaciones sobre la creación de la Tierra.

¿Te imaginas a un babilonio, que creía que la Tierra se había creado a partir del cadáver de la diosa del mar, escuchando la versión de Stephen Hawking? ¡Menudo diálogo! ¡Cuántas preguntas tendrían que responderse!

Así comienza…

“Mi padre me habló en cierta ocasión de un escuálido preso del campo de concentración de Buchenwald que tenía conocimientos de matemáticas. Lo que a una persona le viene a la cabeza cuando oye la palabra ‘pi’ nos dice algo sobre ella. Para el ‘matemático’ era la relación entre la circunferencia de un círculo y su diámetro. Si le hubieran preguntado a mi padre, que apenas tenía educación primaria, me habría contestado que era un círculo de masa de harina rellena de manzana. Un día, a pesar del abismo que los separaba, el preso matemático le propuso a mi padre que resolviera un problema. Mi padre le dio vueltas durante unos cuantos días, pero no logró desentrañarlo. Cuando volvió a ver el preso, le preguntó por la solución. El hombre no se la quería dar, le decía que tenía que descubrirla por sí mismo. Pasó algún tiempo y mi padre volvió a preguntárselo, pero el otro preso se aferraba a su secreto como si fuera un lingote de oro.”


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