¡Detengan el sinsentido! La innovación es una disciplina

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consultoria_innovacionJay Rao 

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Un reciente artículo en el Wall Street Journal destacó el problema que tenemos con la innovación. Este término está siendo degradado por gerentes ejecutivos, consultores, vendedores y periodistas, quienes lo utilizan como la palabra de moda,  devaluado el concepto hasta el punto de ser un slogan o una aspiración. Además, es claro que las firmas tienen problemas para manejarlo y gastan mucho, quejándose de lo poco que reciben a cambio. Abusar del concepto de “innovación” ha dado lugar a resultados nefastos, cinismo y malgasto de dinero, pues estudios muestran que pese a las grandes sumas invertidas en la ideación de software, sistemas de proceso por etapas y consultores, la mayoría de los ejecutivos está insatisfecho con los resultados y aún más lo están los empleados. Las razones son muchas. 

Primero, la mayor parte de las personas todavía relaciona innovación con I+D (investigación y desarrollo). Por ejemplo, en muchos países de habla hispana, comúnmente usan la expresión I+D+i (investigación + desarrollo + innovación). De hecho, algunos gobiernos también tienen impuestos especiales para gastos I+D, pero ninguna recompensa para gastos en innovación. Si nosotros leemos realmente con precaución la expresión I+D+i, podría significar que “innovación” es menos importante que I+D, lo cual está equivocado.

Los inventos y patentes que no son comercializados tienen muy poco valor. Desde 2005 las empresas de consultoría, Booz Allen-, McKinsey, BCG y CapGemini, han publicado datos anuales sobre las prácticas de innovación en las grandes empresas del mundo. Los datos de Booz Allen muestran que no existe una correlación entre I+D con los resultados financieros de 1.000 de estas empresas, en base a lo cual crearon dos categorías: compañías innovadoras y gastadoras. Las innovadoras gastan mucho menos dinero en I+D en comparación a sus compañeros y tienen un mejor desempeño financiero. Las “derrochadoras” gastan un montón de dinero en I+D, con un peor desempeño financiero.

La innovación es más que I+D, pues abarca investigación, desarrollo, productos, procesos, servicios, cadena de suministro, comercialización, modelos de negocio y otros. Estos son sólo oportunidades para la innovación. De hecho, la innovación es una disciplina que se puede manejar y dominar como otras disciplinas de gestión. Muchas de ellas operan en el mundo de los negocios, y sus evoluciones proporcionan ideas sobre el desarrollo de la innovación como un cuerpo de conocimientos y un campo de prácticas. Marketing, por ejemplo, cuenta con un marco conceptual (el “4Ps”) y un vocabulario único. Se han desarrollado métodos prácticos (por ejemplo, la segmentación) y herramientas (por ejemplo, el análisis conjunto). Subcampos de marketing, como la publicidad y el comportamiento del consumidor, han ampliado la disciplina.

Al igual que otras disciplinas, la innovación también puede ser dominada. La buena noticia es que el camino hacia la maestría en cualquier disciplina es el mismo:

  1. Maestría  es el resultado del deseo del liderazgo, la elección y el compromiso.
  2. Maestría requiere años de esfuerzo.
  3. Maestría requiere de un grupo de expertos para guiar el camino.
  4. Maestría requiere un conocimiento amplio de los principios y métodos de la disciplina entre los empleados.

Al igual que el marketing, la innovación ha seguido un camino evolutivo. Como disciplina, tal vez está a mitad de camino a lo largo de su trayectoria evolutiva.

consultoria_innovacion_2Los disciplinados esfuerzos de innovación empresarial se remontan a la primera “fábrica de invención” de Thomas Edison en Menlo Park, Nueva Jersey. Su descendencia fueron, entre otros, el Laboratorio de Bell y los centros de I+D de DuPont. En la década de 1980 otras herramientas del oficio del innovador estaban siendo adoptadas por quienes desarrollaban  productos nuevos. No fue sino hasta la década de 1990, sin embargo, que los académicos comenzaron a publicar libros reflexivos y prácticos que explican la innovación como algo más que I+D o la invención, viéndolo como un proceso y diciéndole a los ejecutivos cómo aprovecharla al servicio de la estrategia corporativa. El surgimiento explosivo de eBay, Google, Facebook y Amazon dejó claro que la innovación no es sólo acerca de los productos físicos y de tecnologías, sino que se extiende a los servicios y modelos de negocio. Por lo tanto, hoy en día la palabra innovación saca chispas calientes en los labios de cada ejecutivo, los académicos están estudiando y escribiendo sobre ella y los empleados tienen algunos principios útiles, métodos y herramientas para trabajar.

A pesar de la disponibilidad de los principios, métodos y herramientas, varios obstáculos impiden el progreso en el manejo de la innovación como disciplina. El obstáculo más grande es el fracaso de la mayoría de los ejecutivos en reconocer y apoyar el lado “amable” de la innovación. Los ejecutivos están invirtiendo tiempo considerable, dinero y energía en los recursos, procesos y métricas, pero la mayoría ignora los valores, las conductas y el clima laboral como aspectos de la cultura que permitirían a esas inversiones dar sus frutos. Varios estudios apoyan la conclusión de que la cultura de la empresa es la principal impulsora de la innovación. Entender que la innovación exitosa es parte de los principios, métodos y herramientas, y que también es una faceta de la creatividad humana, es lo que más ha costado que penetre en la visión de las grandes empresas. Para aprovechar el potencial de la innovación, los líderes deben unir estas dos diferentes partes.

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