Creatividad, e innovación

DicereGlobalBlog Español, Enrique ColomerLeave a Comment

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Hoy en día la competitividad se basa en la innovación. Esta es la capacidad de sorprender a los mercados con productos y tecnologías distintos y también con procesos internos renovados, que revolucionen las industrias y establezcan nuevas reglas. La innovación es la clave para la supervivencia en un mundo global y con ciclos tecnológicos excesivamente rápidos.

Siempre es buen momento para la innovación.

La informática ha permitido la divulgación del conocimiento y, junto con el avance de la ciencia, la medicina y la tecnología, ha propiciado que el mundo se convierta en un ente en constante cambio.

El principal valor de una empresa es su gente, sus recursos humanos; por tanto, debemos considerar a la empresa como un ente vivo, influenciable por los acontecimientos internos y externos.

En esta medida, al igual que el hombre, la empresa debe tomar decisiones y resolver su día a día de acuerdo a los intereses y a los cambios en los hábitos de los clientes y de las tendencias del mercado. Es por ello que uno de los principales valores en la empresa es la capacidad innovadora, la creatividad.

Pero la creatividad no solo es exigible a una empresa constituida, es necesario incluso para desarrollar de la mejor manera el modelo de negocio, es decir, la implementación de la idea original.

Ejercitar la creatividad y hacerla participativa

Hay mucha gente que cree que la creatividad es una cosa ajena, que cae del cielo o que son solo algunos los privilegiados con ese toque mágico. Pues no, no es así. Además, en la empresa nadie exige imitar el genio de los artistas. La idea es buscar respuestas con el constante ejercicio, motivando a la propia gente para encontrar salidas ingeniosas y ventanas hacia nuevos productos, procesos o negocios.

El rey de la fantasía, Walt Disney, solía convocar a un grupo selecto de su gente para desarrollar sus proyectos. Y no es que todo se le ocurriera a él, sino que gracias a su visión, a los procesos de lluvia de ideas y a contar con un equipo sólido, supo orientar sus recursos al corazón de las familias con personajes como Mickey Mouse, el Pato Donald y cuántos personajes más.

Dejar la puerta abierta y crear espacios para que sus propios colaboradores vuelquen ideas productivas es importantísimo y, premiarlos por eso, mucho mejor. En otras palabras: “Generar una cultura de Innovación constante”. La creatividad y la innovación son de los más grandes valores en el interior de cualquier negocio.

Reinventar lo existente

Hay muchos negocios, productos o servicios que ya están consolidados y otros que aparentemente ya no están vigentes pero que, con pequeñas modificaciones, pueden enganchar con el gusto o la necesidad del cliente. Para encontrar o rescatar un negocio de estas características puedes hacerte las siguientes preguntas:

  • Si lo tuviera que volver a hacer, ¿cómo lo haría?
  • ¿Qué nuevo elemento le puedo añadir?
  • Si le quito algo o lo simplifico, ¿será atractivo para el cliente?
  • ¿Qué pasaría si reemplazo alguno de los componentes?
  • ¿Qué pasaría si junto dos productos diferentes en uno solo?
  • ¿Qué nuevo uso podría tener este producto que ya no está en vigencia?

Tres elementos para un enfoque creativo:

  1. Evalúa el producto o servicio bajo parámetros no habituales.
  2. Pregúntate qué cosa innovaría la presentación.
  3. Investiga qué cosas han funcionado en otros países.

Y sobre todo, piensa siempre en el punto de vista del cliente: ¿qué busca y valora mi cliente?

En unos años las máquinas serán capaces de realizar la mayoría de los trabajos, por lo que las personas tenemos que desarrollar aquellas capacidades que nos hacen únicos: la imaginación, la creatividad, la iniciativa.

Enrique Colomer

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